Palma del Río, una ciudad con raíces medievales, se encuentra en la encrucijada de los dos ríos más emblemáticos de Andalucía, el Guadalquivir y el Genil. Sin embargo, la presencia humana en esta región se remonta a los albores de la Prehistoria, y su legado ha perdurado ininterrumpidamente hasta nuestros días. Descubre la historia de Palma del Río.
Los registros arqueológicos de Palma del Río ofrecen una documentación sólida de los períodos del Paleolítico Inferior y Medio, así como del Calcolítico y la Edad del Bronce, con un énfasis particular en la etapa Tartésica y Orientalizante. La ciudad cuenta con una abundante cantidad de yacimientos arqueológicos que datan de esos períodos, varios de los cuales han sido sometidos a investigaciones y excavaciones arqueológicas.

La Edad del Cobre, también conocida como el Calcolítico, se ha vuelto cada vez más evidente gracias a diversos yacimientos arqueológicos en los que se han encontrado elementos como puntas de lanza al estilo de Palmela, cerámica campaniforme, restos de cabañas y una gran cantidad de vestigios que indican una densa población y una economía predominantemente agrícola en la región.

Las riveras de los ríos estaban abundantes en talleres de cerámica, donde se confeccionaban las ánforas de forma globular utilizadas para transportar aceite desde Palma hacia las provincias de Britannia y Germania, así como hacia la capital del imperio en Roma. En el Monte Testacio, se pueden identificar estas ánforas que provienen de la región, todas ellas marcadas con una amplia variedad de sellos alfareros, como Scalensia, Belliciana, Saxum Ferreum, entre otros, que se hallan cerca de los dos ríos.
En el municipio de Palma, se encuentran las localidades de Detumo y Segida Augurina, mencionadas por Plinio el Viejo en su obra Naturalis Historia. La llegada de la romanización marcó la propagación del cristianismo, cuyos vestigios se han descubierto a través de numerosas lápidas, sarcófagos y objetos con simbología paleocristiana. Las actas del Concilio de Iliberris establecen vínculos entre las comunidades cristianas en el Valle del Guadalquivir, desde Córdoba hasta Sevilla.

Después del colapso del Imperio Romano, el Reino Visigodo se estableció en el área del municipio de Palma, dejando una profunda influencia cultural de marcada orientación cristiana. Se destacan notables estelas funerarias, así como restos de ladrillo de la época tardoantigua hallados en una necrópolis en Saetilla. Entre estos hallazgos, destaca una impresionante crátera con seis gallones, un pie robusto y un cuello provisto de dos asas en forma de “S”. Esta crátera se encuentra decorada con columnas que presentan capiteles y bases, sosteniendo un frontón triangular en el que se inscribe el crismón, flanqueado por dos palomas.
Durante este periodo, Palma formó parte de la provincia y diócesis de Itálica, manteniendo esta afiliación incluso en el período musulmán hasta la desaparición de las comunidades cristianas en la primera mitad del siglo XII.

En el año 711, se desencadenó la invasión musulmana, con una rápida ocupación liderada por las tropas de Tariq Ibn Zyiyad. Palma quedó dentro de la jurisdicción de la Cora de Córdoba. En las proximidades de sus tierras se estableció una tribu originaria de Túnez conocida como los Al-Sadif. El nombre de Palma aparece registrado por primera vez en el año 855, en el Memorial de los Santos de San Eulogio, donde se menciona: “Ludovicus in vico Italicensis provinciae nomine Palma…”. Esta aldea, conocida como Balma en su versión arabizada, albergaba una comunidad cristiana mozárabe a lo largo del río Genil, en parte gracias al martirio de San Luis mártir.
El período musulmán también se caracteriza por la construcción del recinto amurallado de Palma, primero con la edificación de la alcazaba en el siglo XI, seguida de las murallas en el siglo XII.

En 1231, Palma sufrió una violenta ocupación liderada por don Alfonso, Infante de Molina, seguida de un abandono de la villa. La reconquista en 1241 bajo el rey Fernando III se logró mediante un acuerdo de capitulación, permitiendo la coexistencia de musulmanes y cristianos. Palma se convirtió en el centro de la Hermandad General de Andalucía en 1313. En 1342, el señorío de Palma fue otorgado a micer Egidio Bocanegra, y en 1343, sufrió un ataque musulmán. El sexto señor, Martín Fernández Portocarrero, obtuvo el derecho a celebrar un mercado franco en 1451, impulsando el comercio. En 1473, Palma acogió a conversos judíos. Luis Portocarrero, el séptimo señor, destacó en batallas militares y fue poeta, participando en la toma de Granada y las guerras de Italia, donde murió.

La historia de Palma del Río se remonta a su primera mención en el siglo VIII durante la guerra de sucesión Omeya. Posteriormente, se citó en documentos de 855 y 1173 como Balma. Sus murallas almohades datan del siglo XII, y su ubicación en una región fronteriza le confiere relevancia.
En el siglo XV, se fundaron importantes instituciones religiosas y el rey Juan II otorgó un mercado franco anual a Martín Fernández Portocarrero, el sexto señor de Palma, que comenzaba el 15 de agosto. Luis Portocarrero, el séptimo señor, sirvió a los Reyes Católicos en la conquista de Granada, marcando un período de prosperidad económica y social en la villa. Sin embargo, este período llegó a su fin con la expulsión y persecución de las minorías religiosas.

El siglo XVI y la primera mitad del XVII marcaron un período de prosperidad para la historia de Palma del Río, evidenciado en su arquitectura monumental. En 1507, la villa pasó de ser un señorío a un condado bajo el gobierno de Luis Portocarrero, quien se convirtió en el primer conde de Palma, título otorgado por la reina Juana de Castilla. Se construyó el Palacio Portocarrero en lugar del alcázar como residencia de los condes, con fachada hacia la Plaza Mayor.
En 1508, el Papa Julio II emitió una Bula que dio origen al Hospital de San Sebastián, fusionando otros hospitales medievales. En 1498, la Bula del Papa Alejandro VI fundó el convento de Santa Clara, mientras que otra Bula del Papa León X en 1518 hizo lo propio con el convento de San Francisco.
En el siglo XVII, se erigieron otras construcciones religiosas, como la iglesia de San Francisco y las ermitas del Buen Suceso y de Belén. A pesar de la depresión demográfica y económica a finales del siglo XVII y durante el XVIII, se construyó el monumento religioso icónico de la localidad: la iglesia de la Asunción, una edificación barroca en el sitio de la antigua iglesia medieval de Santa María. A principios del siglo XVIII, destacó la figura de Luis Manuel Fernández-Portocarrero y Guzmán (1635-1709), arzobispo de Toledo y regente de España tras la muerte del rey Carlos II, quien logró establecer la dinastía Borbón en España.

En el siglo XIX, la nueva burguesía y terratenientes locales respaldaron movimientos liberales y conservadores. Las desamortizaciones de Mendizábal afectaron a los conventos de San Francisco y Santo Domingo en Palma, que fueron subastados a familias aristocráticas locales. En 1857, se inauguró la línea de ferrocarril Córdoba-Sevilla, con la estación de Palma abierta en octubre de 1862, acompañada por un puente de madera sobre el Guadalquivir diseñado por los hermanos Darget. En 1867, una crecida del río destruyó el puente de madera, reemplazado en 1885 por el actual puente de hierro, diseñado en los talleres de Cail, conocidos por su participación en la construcción de la Torre Eiffel en París. En 1888, la reina regente María Cristina otorgó a Palma del Río el título de ciudad.
Hoy, Palma del Río cuenta con una población de alrededor de 21,000 habitantes y su economía se basa en la agricultura, la agroindustria y los servicios. La estabilidad política y económica, junto con la democracia municipal y la participación ciudadana, han propiciado el desarrollo urbano y social de la ciudad. Se han construido importantes infraestructuras como los polígonos industriales Mataché y El Garrotal, la zona polideportiva de El Pandero, las instalaciones culturales de la Casa de la Cultura, el Teatro Coliseo, el Espacio Joven, varios museos y la restauración del patrimonio histórico-artístico. Además, se ha construido una circunvalación con un nuevo puente sobre el Guadalquivir.
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